Se dice que el ser humano tiene un aura de energía que cambia según su sentido del humor. Si estamos deprimidos proyectamos energía negativa, lo que se transforma en resultados negativos. Si estamos contentos y proyectamos un pensamiento positivo, muchas cosas nos van a salir bien.
Ser optimista o pesimista es una cuestión de hábitos o costumbres. Si estamos acostumbrados a pensar que no somos capaces de realizar cierta tarea o que si la realizamos nos va a salir mal, seguramente nunca intentaremos llevar a cabo dicha tarea, o quizás si lo intentamos nos salga mal.
Quizás la energía que proyectamos no tiene nada que ver, pero sí está comprobado que el pensamiento positivo puede ser de mucha ayuda a la hora de tomar una decisión o de realizar una acción, de hecho, uno de los primeros hábitos que hay que cambiar cuando seguimos el camino del liderazgo, del management o del emprendimiento es SER POSITIVO.


